¡MONCLOA EN ALERTA! Antonio Balas se niega a dar un paso atrás y promete llegar hasta el final de las investigaciones. jm - Trend Sphere
Cuando Pedro Sánchez y Fernando Grande Marlaska pensaban que por fin iban a quitarse de encima al hombre que ha firmado algunos de los informes más comprometidos para el entorno del Gobierno, todo ha saltado por los aires.
El ascenso del coronel Antonio Balas parecía la oportunidad perfecta para apartarlo de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, la UCO.

Lo habitual es que un ascenso de este nivel implique un cambio de destino. Muchos daban por hecho que su salida era cuestión de tiempo.
Pero la jugada no les ha salido como esperaban.
Según ha publicado El Debate, el coronel Balas ha solicitado permanecer en la UCO hasta concluir las investigaciones que dirige.
Una petición que cambia el panorama

Una petición que, si finalmente prospera, supondría un serio revés para quienes esperan un relevo inmediato en una de las unidades más incómodas para el Ejecutivo.
Y no se trata de un simple trámite administrativo.
Las investigaciones de corrupción que instruye la UCO continúan abiertas y se encuentran en una fase especialmente delicada.
En procedimientos de esta complejidad, la continuidad de los equipos investigadores puede considerarse fundamental para garantizar la eficacia de las diligencias.
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Precisamente por eso el relevo no depende únicamente de un ascenso.
Máxima presión en Interior
Todo esto sucede además en un momento de máxima presión para el Ministerio del Interior.
La directora de la Guardia Civil, Mercedes González, y el director adjunto operativo, Manuel Llamas, han sido citados como investigados en el denominado caso Leire, una causa que ha incrementado todavía más el foco sobre la actuación de Interior respecto a la Guardia Civil y a la UCO.
Mientras tanto, Antonio Balas continúa siendo una figura clave.
Los informes más sensibles
Bajo su responsabilidad se han elaborado algunos de los informes policiales que han impulsado investigaciones especialmente sensibles para el entorno del presidente del Gobierno, como el caso Ábalos, el caso Leire Díaz o el caso Begoña Gómez.
Es por eso que el Ministerio del Interior, por orden de Pedro Sánchez, intentaron quitarse de encima al coronel Balas ascendiéndole.
Pero el tiro les ha salido por la culata.
“Amenaza con quedarse hasta el final”
El coronel Balas amenaza con quedarse en la UCO hasta terminar todas las investigaciones, incluyendo la de la financiación ilegal del Partido Socialista.
Un golpe sin precedentes al Gobierno que pensaba que tenía controlada la UCO.
La decisión final sobre su permanencia está ahora en manos de los mandos de la Guardia Civil y podría marcar un antes y un después en la relación entre el Ejecutivo y la Benemérita.
El sanchismo, en alerta máxima
Fuentes cercanas a Moncloa reconocen en privado su preocupación por la posible continuidad de Balas al frente de las investigaciones más delicadas.
Mientras tanto, la oposición ya exige explicaciones y advierte que cualquier intento de interferir en la UCO será considerado un ataque directo a la independencia de las instituciones.
Conclusión
El coronel Antonio Balas se ha convertido, casi sin buscarlo, en uno de los hombres más incómodos para el sanchismo.
Su posible permanencia en la UCO podría significar que las investigaciones más sensibles continúen sin interrupciones.
El tiempo dirá si el ascenso que parecía un destierro se convierte en un boomerang contra el Gobierno.
Le Chèque de l'Honneur

Le soleil voilé de l'après-midi traversait les immenses baies vitrées du siège social de la maison Delacroix, éclairant le marbre sombre du grand couloir. Éléonore, directrice exécutive à la poigne de fer, s'avançait d'un pas d'acier, flanquée du jeune stagiaire Julien qui peinait à suivre son rythme.
Soudain, une silhouette dépareillée coupa leur trajectoire. Un vieil homme aux cheveux gris ébouriffés, vêtu d'une veste en toile élimée tachée de plâtre et de sciure, s'avançait avec une lenteur digne.
Éléonore s'arrêta net. Son visage se contracta d'un mépris immédiat face à cette présence qu'elle jugeait indésirable dans ces lieux de haute finance. Elle fit un pas en avant, leva une main autoritaire pour lui couper la route et déclara d'une voix glaciale :
« Les visites non autorisées sont interdites ici. Sortez. »
Le vieil homme ne cilla pas. Il ne baissa pas les yeux et ne recula d'aucun centimètre. Avec un calme olympien, il répondit simplement :
« Je ne suis pas venu pour demander l'aumône. »
Ignorant Éléonore, le charpentier plongea la main dans la poche intérieure de sa veste usée. Il en retira un papier blanc soigneusement plié en deux. Évitant le regard hautain de la directrice, il tendit directement le document au jeune stagiaire.
« Regarde ça, jeune homme », dit-il d'une voix posée.
Julien, hésitant, prit le papier et le déplia doucement. Ses yeux s'agrandirent sous le choc à la vue de l'en-tête et du filigrane officiel.
« C'est... la signature du Fondateur ? » murmura le jeune homme, la voix tremblante.
Folle de rage devant ce qu'elle considérait comme une insolence, Éléonore arracha brutalement le papier des mains du stagiaire.
« Donnez-moi ça ! Ne perdez pas votre temps avec cet homme ! » s'écria-t-elle en s'prépasant à le déchirer.

Mais alors que ses yeux se posaient sur le chèque en blanc, son geste se bloqua net. Son souffle s'arrêta. En bas à droite figurait la signature autographe, authentique et inestimable de Gabriel Delacroix, le fondateur disparu du groupe. Et dans la ligne réservée au motif, une écriture manuscrite familière était inscrite.
L'arrogance d'Éléonore s'évapora à cet instant précis, remplacée par une terreur absolue. Ses mains se mirent à trembler de manière incontrôlable.
« Ce chèque... C'est impossible... » balbutia-t-elle, le visage décomposé.
Le vieil homme la fixa alors droit dans les yeux, esquissant un léger sourire empreint d'une autorité tranquille.
« Il m'a dit que ce chèque pouvait tout acheter ici... même votre poste. »
Éléonore resta pétrifiée, la bouche entre-ouverte, incapable de prononcer le moindre mot tandis que le silence s'emparait du couloir.